Las ideas acerca de lo que es bueno o malo para cada quién, varían de tiempo en tiempo. Así ha ocurrido con los hábitos de vida, los estilos de educación y también con la comida. En todos los casos, nuestro mayor contacto y aprendizaje se produce por imitación o por compulsión.
Si eres venezolano, aprendes a comer arepas desde que naces; pero si eres de Europa, te acostumbras a tomar vino con las comidas. Esto no quiere decir que necesariamente te hagan bien estas costumbres alimenticias, pero es muy probable que si las repites continuamente, es porque te gusta o te has acostumbrado.
Compulsar a una persona hacia la alimentación sana, tiene las mismas consecuencias que cualquier otra clase de dictadura. Lo que uno come y le hace feliz, es tal vez lo que uno debe comer. Si te dan de comer algo que te trae los mayores beneficios de salud, pero no te sientes identificado con su aroma, sabor, presentación, contenido y textura, es dudoso que obtengas dichos beneficios en realidad.
El ser humano no se alimenta como un mecanismo, porque ser humano es mucho más que tener un cuerpo físico para alimentar.
Hemos visto personas en perfecta forma física, con una apariencia y vitalidad impecables, caer presa de enfermedades devastadoras que le consumen e incluso acaban con su vida en corto tiempo. Se trata de personas que han seguido estrictos regímenes alimenticios diseñados para lograr un estado óptimo. Sin embargo esto no fue suficiente para que estuvieran libre de enfermedades.
El punto aquí, es que el sentido de bienestar y felicidad debe estar presente en las comidas. Hay personas con diferentes costumbres y estilos a la hora de comer. Cada estilo puede tener cuestionamientos en relación a lo apropiado de la alimentación del otro. Pero lo mismo ocurre con otras conductas humanas. Hay personas que disfrutan de las peleas y la confrontación verbal, otros que capitalizan el sufrimiento en su beneficio, todavía otros que sienten placer con el dolor físico.
En el mundo hay de todo un poco y no debe asombrarnos demasiado, porque de eso se trata el libre albedrío. Claro que al ser los seres evolutivos de aprendizaje más veloz en el planeta, tenemos la oportunidad de afinar nuestro discernimiento y perfeccionar nuestros insumos; no sólo de comida, sino de noticias, informaciones, credos, modelos de vida, etc.
No es obligatorio «comer bien», ya que iríamos en contra del libre albedrío humano. Comer bien, es una cuestión de refinamiento del gusto, agradecimiento por la vida y toma de consciencia acerca de uno mismo. No debe ser un acto de fuerza de voluntad, sino el resultado de tu propio desarrollo integral.


