Busco una anti-pareja. Parte II. Final

La búsqueda de pareja tiene su origen en la carencia de amor, en el sentido de vacío interno, que intentamos llenar con el otro. Sin embargo, mucho se ha visto lo solo que se puede estar al lado de la pareja, la familia, los amigos y colegas. La dirección real de la búsqueda no es hacia afuera. La sensación de estar completo viene de adentro, de tu propia aceptación, del gusto de estar a solas contigo llenando todo el espacio con tu presencia, con tu consciencia de observador. Esa es nuestra condición de buda. Es un anhelo que puede tomar más o menos tiempo alcanzar –más o menos vidas. Pero mientras llegamos ahí, ¿por qué no intentar otro tipo de relación que apoye el proceso de aceptación y reconocimiento personal de cada uno de los involucrados, sin el lastre y las complicaciones que te apartan de tu sendero personal? La respuesta está en la anti-pareja.

Una anti-pareja es alguien que ama la existencia o está en vías de amarla incondicionalmente. Alguien así nunca dejará de amarte, ya que eres parte de la existencia, nunca dudarás de su amor y no necesitarás demostraciones para saberte amado.

La anti-pareja es una persona divertida. La alegría es parte de la esencia de la vida y es un resultado directo del amor. Esto no quiere decir que no pueda experimentar tristeza u otra emoción. Pero la alegría de vivir debe estar presente, de otro modo sería una pareja.

La anti-pareja es alguien a quien te acercas siempre con curiosidad, alguien que no das por sentado. No le defines por el pasado, sino que le consideras siempre en tiempo presente, sintiendo su energía en el momento, aquí y ahora. Es alguien que exploras sin definir, disfrutas sin comparar, comprendes sin teorizar, amas incondicionalmente sin expectativas. Esta sólo es posible si hay “química” con la anti-pareja. Cada encuentro es un auténtico misterio que vale la pena vivir.

Las personas de la anti-pareja no necesitan convivir juntas. El tiempo y la forma en que comparten es una decisión consensuada de ambas partes. Se nutren, se consuelan, se aprecian, se aceptan, se experimentan y se aman, cada vez que así lo eligen de mutuo acuerdo. Si eligen vivir juntos deben estar muy alertas, porque los fantasmas de la inercia, el apego y la rutina podrían llevarlos, sin notarlo, a formar una pareja.

La anti-pareja no te esclaviza, no te ata ni limita. Si hablamos de amar la existencia, de amar el universo, de amar los ríos, las aves, la vida misma, entonces ¿qué sentido tiene amar exclusivamente a una y sólo una persona? El amor es expansivo, se multiplica y crece ilimitadamente. ¡Que las leyes del miedo a la vida no cercenen tu amor ilimitado e incondicional!

La anti-pareja es completamente fiel, pues está presente íntegramente, entregada en cuerpo y alma a la relación en cada encuentro. La mente, las emociones, los sentidos, se vuelcan a experimentar esos momentos. No hay mayor fidelidad que la del momento presente. El resto del tiempo, todos somos libres de elegir nuestra experiencia, siendo fieles a nuestro corazón.

La anti-pareja es libre, sin agendas. No hay compromisos ni responsabilidades a largo plazo. La vida nos va juntando o distanciando en la medida que sea apropiado. La cooperación en la anti-pareja nace sólo del deseo de cada uno de apoyar al otro, pero es estrictamente voluntario, no es una obligación. Si no nacen las ganas en tu corazón, no tienes por qué hacerlo y eso no debe generar juicio alguno por ninguna de las partes.

La anti-pareja es alguien que frente a ti se desnuda, se libera, se desinhibe. Desnudez de cuerpo y de alma. Sexo, ternura, compasión y aceptación ilimitada. Es alguien que puede y quiere mostrarse contigo como es. Alguien que te motiva a mostrarte como eres. Los dos puros, sin tapujos ni enmiendas, sin disimulo ni medias tintas, sin culpa ni vergüenza, seres auténticos confiando hermosa y eternamente el uno en el otro.

Cada persona en la anti-pareja sabe que es única, especial y que está en el camino de aceptarse a sí misma. La aceptación y el no-juicio son la base de la confianza en la anti-pareja, porque se trata de que cada quien sea tal como es. En la medida en que cada uno se sienta más a gusto, más auténtico, más real en la anti-pareja, así se sentirá también en todas las esferas de su vida.

Realmente siento y creo que es posible y necesario relacionarnos desde una nueva visión, para apoyar la ascensión planetaria y la realización del Cielo en la Tierra. La anti-pareja es una oportunidad para crear relaciones íntimas desde una nueva consciencia de amor y luz. Asimismo es una valiosa herramienta para el nuevo empoderamiento del ser humano.

Yo estoy decidido a formar anti-pareja, con una persona dispuesta a emprender conmigo esta aventura del espíritu. Si crees que esto es para ti o te gustaría profundizar en el tema, simplemente contáctame. Las oportunidades de crecimiento personal son enormes y sólo están disponibles aquí y ahora.

Aristides Molina

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